Todos los que trabajan,allí cuentan una historia diferente.
Tratando de sobrevivir
“vivimos de lo que nos deja la venta de líchigo, unas cosas las cultivo en la finca y las otras se compran”
Sentada en el parque “La Constitución” en el municipio de Guaduas, Cundinamarca observo a la gente del pueblo, todo está tranquilo, el clima es espectacular, el cielo está despejado, el pueblo tiene ese olor característico a tierra caliente; Mientras me pierdo en este olor, al lado mío, se sienta un señor de unos 50 años y de aspecto amable, lo miro y me dice- ¿le provoca tomar algo, mi amor?, mostrándome la cerveza que tenía en la mano, le respondí- no, gracias, y empecé a hablar con él. Había olvidado que en Colombia todavía existía gente como asi.
Guaduas es un pueblo reconocido porque allá nació y vivió Policarpa Salavarrieta, más conocida como “la Pola”, una de las heroínas de la independencia de nuestro país, actuó como espía de las fuerzas revolucionarias y murió fusilada en Bogotá durante la Reconquista Española. Pero no solo por esto se hizo celebre, allí también se encuentran las siete maravillas de Guaduas, o los siete mejores sitios turísticos de la zona como son: el Convento de la Soledad, el Puente Navarro, el Puente Gallote, la Casa Museo Policarpa Salavarrieta, el Asentamiento Aborigen, el Museo de Artes y Tradiciones, y el mirador Piedra Capira.
Guaduas, Cundinamarca. Ana Maria R.
El día a día
No, gracias no quiero cerveza- le digé en su momento – pero me puede ayudar en algo más, por qué no me cuenta ¿qué hace usted?, se queda cayado por un momento y me respondió – acompáñeme y le muestro. Me voy detrás de él y como a dos cuadras del parque llegamos a un lugar que al verlo las primeras paginas del libro “el perfume” cuando cuentan y describen el lugar donde nació Grenouille, así mismo era esta plaza de mercado, con la característica que no solo vendían "líchigo", también venden artesanías, moñas, ganchos para el pelo, manillas, y toda clase de utensilios que uno se pueda imaginar.
La plaza es ancha, es larga, más o menos de una cuadra a la redonda, está llena de cajas y canastos en donde llevan las frutas y las verduras, casi no hay paso para la gente que compra, lo vendedores están sentados dentro de su puesto esperando a que llegue la clientela, mientras el piso vive lleno de cáscaras, pieles y pedazos de todo lo que sobra, lo que se les cae al piso y lo que simplemente la gente mal educada vota; Esto causa ese olor característico a plaza, el olor de la fruta picha revuelto con la mugre del piso y el sudor de la gente.
http://www.youtube.com/watch?v=mu-Y8-UYoNM
Todo por la familia
Regulo es un señor alto, de ojos verdes, cabello canoso, manos rústicas de trabajar la tierra, laborioso, como todos en ese pueblo diría yo, vive en una finca a las afueras de guaduas, sus estudios apenas llegan hasta quinto de primaria; entre semana se levanta todos los días a las 4:00 am y trabajar en su finca, a cultivar las frutas y la verduras para poder venderlas en la plaza; y el fin de semana se le levanta a las 5:00 am para llegar a tiempo a la plaza y ganar a los mejores clientes.
Regulo no vive solo, está casado y tiene tres hijos; su esposa María, es una señora joven, para tener hijos tan grandes, ella como la mayoría de las mujeres de su edad solo llego hasta segundo de primaria, por lo tanto solo sabe leer y escribir, su trabajo se limita a la finca, de hecho su esposo solo la saca los festivos o en su cumpleaños, de resto – ella se queda en la finca atendiéndome bien- dice Regulo haciendo un gesto machista, morboso y llevándose las manos a sus pantalones. Sus hijos John de 21 años, Carlos de 20 trabajan en la finca y venden las verduras en el sector, ellos terminaron el colegio pero por falta de dinero no pueden ir a la universidad; su pequeña Daniela de 8 años, solamente va a la escuela y cuando llega le ayuda a su mama con los oficios de la casa.
Plaza de Mercado Guaduas, Cundinamarca. Ana Maria R.
En la finca Régulo cultiva distintas verduras como berenjena, calabacín, cebolla, espinaca, lechuga; verduras que el sábado y el domingo lleva a la plaza de mercado del pueblo y las vende. Como todos en este país, lo único que él quiere es sacar adelante a su familia pero la única forma que tiene de hacerlo, o tal vez la única que él ve posible es en esa plaza sucia y maloliente.
Pero a veces el esfuerzo no es suficiente, muchas de las noches no tienen con qué comer, - sobre todo cuando la temporada baja, la gente no tiene con que venir a comprar y entonces nosotros no tenemos con qué comer – asegura y se ríe. Y así a medida que me va contando su diario vivir, sus preocupaciones, sus aventuras y sus sueños, me voy dando cuenta que este hombre a pesar de dar la impresión de ser machista es un buen hombre, uno trabajador de los que se desviven por el bienestar de su familia.
Lo único que Régulo busca es que el esfuerzo y las manos rusticas y cansadas den fruto y que cuando el esté viejo sus hijos hayan seguido su ejemplo, hayan salido adelante y cuiden de él y de su esposa como ellos lo hicieron cuando ellos eran pequeños y más aun que le den a sus hijos todo lo bueno que sus padres les dejaron.
Plaza de Mercado Guaduas, Cundinamarca. Ana Maria R.

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